El Metro de Rivas, premiado con el premio “Heisemberg” a la incertidumbre.

La Academia Relativista de Viena ha otorgado su premio anual al Metro de Rivas (TFM) en reconocimiento a la labor de los técnicos que programan las frecuencias de paso de los trenes, especialmente en época estival. El Académico Presidente,  Wolfgang Bang, ha señalado que “ el Principio de Incertidumbre de Heisemberg establece que es imposible medir simultáneamente, y con precisión absoluta, el valor de la posición y la cantidad de movimiento de una partícula, y eso es lo que sucede exactamente con los usuarios del TFM, que no pueden saber ni aproximadamente la frecuencia de paso de un tren con destino Arganda o Madrid ni usando las más complicadas ecuaciones matemáticas.”

Ripenses disfrutando de su viaje en metro

De hecho, parece ser que el Metro que pasa por Rivas “no cumple con ninguna de las teorías ni de la física tradicional ni de la mecánica cuántica”, nos comunica Herr Bang. “Para conceder el premio, llevamos a cabo profundas investigaciones, en las que obtuvimos relaciones de incerteza tipo entrópicas resolviendo el problema de minimización de la suma de entropías generalizadas sujeta a la desigualdad de Landau–Pollak”. Esta investigación ha conducido también al descubrimiento de un nuevo enunciado teórico fundamental para la mecánica cuántica y es la “Ley de la Entropía Horaria Ripense”, cuyo enunciado es el siguiente” Cualquier usuario X que acceda a una estación Y de TFM para seguir la dirección Z encontrará un rótulo de aviso en que “El próximo tren llegará en x+10 minutos”, independientemente de la hora de acceso, día de la semana y tipo de Abono”.

También nos señalan que el Metro de Rivas no cumple la paradoja de Schrödinger. Como recordarán nuestros lectores, Erwin Schrödinger realizó un experimento imaginario en el que creaba  un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Pues bien, si se realiza el mismo experimento con el Metro de Rivas, una estación cualquiera en el término municipal y un pringao  usuario cualquiera, la probabilidad de que el tren esté esperando al usuario en el andén en el momento que franquea la puerta de la estación es de un 0%.

Desde The Rivas Tribune damos la enhorabuena a TFM y a sus orgullosos usuarios quienes, a buen seguro, sentirán este premio como propio.

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