Descubren que Velilla de San Antonio lleva 25 años invadiendo Rivas con nocturnidad y alevosía

Por Al F. Ñique

Don L.O.L muestra el último avance antes de que les sorprendiera la Gerencia de Urbanismo
Don L.O.L muestra el último avance antes de que les sorprendiera la Gerencia de Urbanismo

Una investigación realizada por la Gerencia de Urbanismo de la Comunidad de Madrid ha descubierto que la localidad de Velilla de San Antonio lleva, al menos, 25 años desarrollando una operación secreta de invasión del municipio de Rivas Vaciamadrid por el método del empujón de la linde. The Rivas Tribune ha tenido la oportunidad de ponerse en contacto con uno de los responsables de la operación que a día de hoy se encuentra en un lugar secreto para evitar el peso de la ley.

Este redactor ha tenido que trasladarse en diversos medios de transporte (TFM, BicinRivas con trasbordo en el metro del pueblo y caminata) hasta una antigua trinchera de la Batalla del Jarama cercana a los cantiles yesíferos que separan ambas localidades, lugar donde se esconde hoy día L.O.L, responsable del proyecto de invasión del que solamente ponemos las iniciales para preservar el anonimato de Don Lamberto Óscuro Ladilla. Allí nos recibe rodeado de algunos de sus recuerdos personales, un mosquetón cargado y un Hipottion Celerio en fase larval que mantiene como mascota.

Al F. Ñique: Han pasado 25 años del inicio de aquel proyecto de invasión de Rivas y nadie había oído hablar de ello ni se han notado nunca las consecuencias, ¿Salió mal la invasión?

Espacio sustraido a la laguna de El Campillo por los velillenses
Espacio sustraido a la laguna de El Campillo por los velillenses

LOL: Ni mucho menos, este proyecto era a largo plazo, de haber podido seguir con él pronto hubiéramos provocado grandes cambios en la región, póngale en unos 75 años más. Tenga en cuenta que el proyecto consistía en empujar las lindes de Rivas un metro en total cada año, los de la Gerencia se dieron cuenta por casualidad, porque el Aurelio se animó y le metió una patada a una que la mandó hasta el hospital de Arganda (al mojón y a su tibia), pero en este tiempo ya habíamos ganado espacio como para hacer un carril bici y un par de campos de petanca.

AFÑ: ¿Cómo surge la idea de iniciar la invasión?

LOL: Si es que tenemos un pueblo muy pequeño, ¿ha visto usté los mapas? Eso está muy mal repartido. En Velilla, con el espacio desaprovechado que tiene Rivas hubiéramos hecho, qué se yo, un aeropuerto de esos sin aviones lo menos. Pero sabíamos que no se iba a entender que quisiéramos ampliar territorio y quizá tener una salida a la Laguna del Campillo, oiga. Así que un día en el bar alguien dijo: ¿que no hay huevos a invadir Rivas? Y allá que nos lanzamos, pero con cabeza, ¿eh? Que estas cosas a lo loco sólo dan problemas. De no ser por el bruto del Aurelio en poco tiempo más nos presentábamos para capital de comarca.

AFÑ: Estos 25 años de empujones, pero con cuidado, ¿solamente consistieron en ir avanzando poco a poco en la línea de frontera o disponían ustedes de un mayor abanico de acciones invasoras?

Efectos de la invasión velillense
Efectos de la invasión velillense

LOL: Claro que había más, ¿se cree usté que íbamos a hacer un proyecto tan avanzado sin otras acciones de apoyo? No lo habrá notado la gente, pero teníamos varios grupos de infiltrados en Rivas que iban sembrando el caos para desmoralizar al enemigo, eso sí, también poco a poco. Por ejemplo, de vez en cuando nos llevábamos alguna papelera de su sitio, sacábamos las bolsas de la basura del contenedor o metíamos la orgánica en el plástico o al revés, un día incluso llegamos a dejar lo menos 50 botellines fuera del contenedor de vidrio. También llevábamos gente a hacer cola a los Food Trucks sin pedir luego nada, llevábamos a los perros de Velilla a hacer sus deposiciones a los parques ripenses e incluso aparcábamos en doble fila en la entrada de los colegios sin llevar a ningún crío siquiera. El nivel de confusión que se iba creando, de a pocos, en la población de Rivas comenzaba a ser alarmante. Un poco más y hubiéramos conseguido algún avance más fuerte por rendición, hágame caso.

AFÑ: ¿Todo se centraba en las acciones de infiltrados en la calle, o usaron también medios tecnológicos más avanzados?

LOL: Hemos usado otros medios, claro que sí. Pronto descartamos el de hacer fogatas en los alrededores, nos parecía muy cruel con todo lo que sufren ustedes los de Rivas en su conflicto armado con Madrid capital. Pero un día lanzamos un olor a queso que mantuvo en vilo a la ciudad y sobre todo teníamos varios perfiles falsos en el foro de Rivas Vaciamadrid, (el bueno, el que no tiene guión), quejándose mucho de todo y llamando palmeros a los enemigos. El desánimo estaba empezando a cundir, se lo digo yo.

AFÑ: ¿Y cómo podían financiar todo ese despliegue sostenido durante años?

L.O.L: Pues mire, al principio conseguimos algunas subvenciones. Ya sabe, la crisis no había llegado y se financiaba cualquier cosa, sobre todo si era por meter el dedo en el ojo a los rojos de Rivas. Cuando llegaron los recortes la cosa se complicó, pero se nos ocurrió algo diabólico para sacarle el dinero a los propios ripenses. Se trataba de rebuscar por ahí cosas que se pudieran vender y las sacábamos a la venta en el foro ese de Rivas, el bueno. Estaba siendo todo un éxito, demasiado creo yo porque por lo visto Hacienda empezó a mosquearse por la cantidad de ingresos que teníamos y saltó la liebre, luego ya vinieron los del catastro y nos cogieron con el carrito del helao. Pero oiga, vendimos muchas cosas como esqueletos de plástico, máscaras de cuero, bolsos de lujo… No ganamos más porque la propia gente de Rivas se dio cuenta del negocio y se pusieron también a ello, una incluso montó una Goreshop o algo así. ¡Ah! Qué buenos tiempos dejamos atrás.

L.O.L se despide de nosotros desde su escondite en montañas lejanas con un palillo en la boca y un libro de Faulkner en la mano, “es que en Velilla somos muy de Faulkner, ¿sabe usted?”, afirma. El sol cae tras los cortados y nos evoca la estampa metafórica del ocaso de un sueño truncado por la prisa y la avaricia, “deberíamos haber empezado a 30 cm al año como yo dije, que no hay que ansiarse”. Esperemos que el peso de la ley caiga sobre los responsables de esta acción, con la benevolencia que merecen aquellos que persiguen lo imposible, y que la buena vecindad entre ciudades hermanas se imponga en las tierras de este privilegiado sureste madrileño en el que habitamos.

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