Encuentran vestigios del Tren del Oro de Moscú en las inmediaciones de Rivas

Vicente Soros, el celebre investigador ripense

Un secreto guardado durante 70 años, una confesión en una gasolinera, un tren bajo tierra y un tesoro escondido por los republicanos. Hasta antes del verano, los habitantes del municipio más depauperado, sucio y abandonado de la Comunidad de Madrid, en el sureste, habrían empezado esta sucesión de conceptos con la palabra leyenda.

Inmediaciones de la finca “La Marañosa” donde se piensa que se halla el oro

Al igual que otras historias sobre cargamentos de oro, joyas y obras de arte escondidas al final de la Guerra Civil, el conocido como “tren del Oro de Moscú, u Oro de la República”, y que se refiere a la supuesta operación de apropiación y traslado de 510 toneladas de oro en monedas, correspondientes al 72,6% de las reservas de oro del Banco de España, desde su depósito en Madrid hacia la Unión Soviética, a los pocos meses del inicio de la Guerra Civil Española, por parte del gobierno de la II República, presidido por Francisco Largo Caballero, y a iniciativa de su ministro de Hacienda, Juan Negrín, así como a las posteriores gestiones relacionadas con su venta a la URSS y la utilización de los fondos obtenidos, y los similares envíos a la URSS de bienes incautados por el gobierno frentepopulista a lo largo de la contienda. Sin embargo, pocos saben que dicho tren no llegó nunca a su destino, y desde entonces el famoso “Oro de Moscú” ha sido poco más que un mito. Pero desde que el cazatesoros ripense Vicente Soros y su ayudante, Queca Galera, aseguraron el pasado mes de agosto de 2016 que sabían de la existencia del tren y su localización en el término municipal de Rivas, la frontera entre ficción y realidad no ha hecho más que difuminarse, despertando a su alrededor entusiasmo y escepticismo a partes iguales. 

Estas tendrían actualmente un valor mínimo bruto de 12.200 millones de euros (en términos del año 2010), por su contenido metálico, y un valor numismático que podría superar los 20.000 millones de euros. Por este motivo, son numerosos los científicos y los aventureros que se han interesado por localizar dicho envío. Algunos estudios parecían indicar que gran parte del oro fue escondido en las inmediaciones de la estación de Canfranc, en Huesca, ante la posibilidad de que las autoridades francesas se apropiaran del envío. Sin embargo, otros estudios señalan que el convoy fue enviado hacia el puerto de Valencia para facilitar su carga en buques con bandera soviética. 

En estos últimos estudios son los que se han basado los cazatesoros ripenses: “Todo indica” señala, el señor Soros “que el convoy nunca llegó a salir de Madrid y que por algún motivo extraño, el tren fue desviado en las inmediaciones de Rivas Vaciamadrid y oculto en un túnel secundario de la vía que unía Madrid con Valencia”. Esta teoría se sustenta, ya que, según Soros “Rivas es una ciudad donde suceden fenómenos extraños con el ferrocarril, ya que cualquier tren que pasa por la localidad tiende a desaparecer en horas punta y sus frecuencias despistan a todos los usuarios. Probablemente, esto fue lo que sucedió con el tren del oro de Moscú”.

Además, Soros cuenta con otro testimonio de excepción: el que le fue revelado por un misterioso personaje una noche de invierno en la gasolinera sita en el acceso principal de Rivas. En efecto, una noche en la que se encontraba repostando, una misteriosa mujer le pidió ayuda para volver a su domicilio ya que su coche se encontraba averiado. A nuestro avezado caza tesoros, ávido lector de los foros locales, le sonaba a timo, pero ante sus reticencias, la mujer le sorprendió con una inesperada revelación: a cambio de 3 euros con cincuenta, le revelaría la existencia del oro de Moscú. (También puede ser que en vez de oro dijera “mono” y en vez de Moscú, “Cañada Real”, pero os quedamos con la versión más épica y, por tanto, más creíble.)

El funcionario ripense encargado de supervisar las labores de búsqueda

El Ayuntamiento ripense, terriblemente endeudado como todos saben y al borde de la bancarrota, ha acogido la iniciativa con entusiasmo. Muestra de ello es el nombramiento (a dedo) de un funcionario que se encargará de supervisar las labores de localización de dicho tesoro para asegurar que el municipio recibe una compensación adecuada. Este funcionario, que prefiere mantener el anonimato, ha declarado a este periódico que el porcentaje de oro que se reservará el Ayuntamiento “servirá para dar soporte a la nueva moneda municipal, el Jarama, que pasará a competir con el euro, el dólar y el yen como moneda de uso global. Y ya si sobra algo adecentaremos alguna rotonda y mandaremos a alguien a recoger las papeleras y tal”. 

   Ahora, tras conseguir los permisos necesarios, empiezan la que será la última etapa para confirmar si su teoría es o no cierta: excavar y encontrar el tren. Desde ayer, un equipo de 70 personas trabaja cerca del kilómetro 18 de la vía ferroviaria que une las localidades de Rivas y Arganda, a la altura de la finca La Marañosa, donde Soros y Galera afirman que está el tren. Hace algunas semanas, un dron grabó imágenes del municipio para detectar posibles indicios de dónde podría estar la ubicación del apeadero secreto: «Cavaremos hasta seis metros de profundidad a lo largo de 100 metros de las antiguas vías», informó el pasado viernes el portavoz del proyecto. Los costes de la iniciativa irán a cargo de la empresa RivaMadrid, y pueden llegar a superar los 140.000 euros según la página oficial del proyecto.

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